FÁBULA DEL LOBO Y LA ABEJA REINA

Publicado en por Claudia Molina

 

 (Los hechos y acciones aquí relatados pertenecen a la ficción. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia)

 

Érase una vez, una pequeña comunidad de animalitos en una aldea serrana. En ella convivían 

muchas especies de noble corazón, en su gran mayoría, adorables. Cada quien, se levantaba 

a la luz del alba para ir a trabajar y así poder llevar el alimento a sus cachorros, eran 

solidarios unos con otros, colaboraban entre sí para poder salir adelante. Abundaba la paz y 

la tranquilidad y todos vivían muy felices y contentos. 

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Poco a poco y con el paso del tiempo, fueron llegando animalitos de otras aldeas. Algunos, no 

tardaron en adaptarse y ser parte de la comunidad. Pero hubo quienes intentaron imponer las 

normas y costumbres de su aldea anterior. A pesar de ello, convivían e intentaban llevarse 

bien. 

 

Mientras pasaba el tiempo seguían llegando nuevas especies, algunas muy voráces que 

venían infiltradas en la vertiginosa llegada de nuevos habitantes. Y la calma, dejó de ser. Y 

la paz, poco a poco fue desapareciendo. 

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Un día, una de las especies voráces (el lobo), decidió que él era el más indicado para 

gobernar a la comunidad, y estaba seguro de que lo haría mucho mejor que la abeja reina que 

gobernaba actualmente. Entonces, empezó a murmurar por los rincones, a crear rumores 

inciertos, a generar conflictos entre los habitantes de la pequeña aldea imponiéndo su 

régimen del terror. No tardó en desvaratarse la tranquilidad y todos los animalitos empezaron 

a estar disconformes y se empezaran a pelear unos con otros. Les había picado el bichito de 

la avaricia, cada uno perseguía fines egoístas y ya no importaba si con tal de conseguirlos, 

había que pasar por encima de otros animalitos. Era claro, ya nada era lo mismo. Los 

intereses mezquinos se habían llevado el buen criterio y la armonía de la que alguna vez fue 

una aldea felíz.

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El lobo mentiroso estaba muy contento, porque veía como iba logrando su objetivo, sabía que 

si "dividía, reinaría". Tuvo sobrados intentos por derrocar a la abeja reina, pero todos fallidos 

hasta el momento. 

Es cierto que la abeja pudo haber tenido muchos errores en la forma en como dirigía a su 

comunidad, pero nadie está excento de cometerlos. Al fin y al cabo, "somos todos 

animalitos". Sin embargo, creo que el motivo real de conflicto fue que cuando la abeja reina 

asumió el cargo, tuvo "lo que había que tener" para "cortar" definitivamente ciertos lazos que 

dejaron gestiones anteriores. Fue la única que se atrevió a desvincular a animalitos que 

estaban porque habían sido colocados políticamente o por meros amiguismos. Además, 

porque dejó de alimentar a los saltamontes que ancestralmente venían sacando provecho de 

los trabajos que, cual hormigas, realizaban con mucho esfuerzo los habítantes de la pequeña 

aldea. Se podría decir que antes de realizar la siembra, la abeja reina, se encargó de limpiar 

el terreno de la "mala hierba". Aún así, quedaron algunos, que decían estar a favor de su 

causa pero que a espaldas trabajaban secretamente para el lobo feróz. 

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Y así, la situación de la pequeña aldea serrana se fue poniendo más y más oscura. Todo 

estaba en ruinas, como si un huracán lo hubiese azotado todo. 

El lobo estaba felíz, porque sentía que se acercaba el momento de deshacerse de la abeja 

reina para siempre, creía que los días en su reinado estaban contados. Nunca descansó, sus 

intentos no Cesaron nunca. Tal es así, que una de sus últimas jugadas pareciera que podría 

llevarlo finalmente más cerca de sus "verdaderos propósitos". 

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Ahora todo dependerá de los habitantes de la cominidad. ¿Lograrán los animalitos quitarse la 

venda de los ojos? ¿Podrán recuperar el criterio una vez perdido? ¿Serán capaces de distinguir 

lo bueno de lo malo?

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¿Estarán en condiciones de plantearse si los tiempos vividos realmente 

fueron tan malos como para arriesgarse al desalmado reinado del lobo feróz? ¿Logrará la fruta 

podrida hechar a perder al resto? ¿Cuál será el futuro de esta serrana colonia? ¿Podrá esta 

aldea recuperar la paz y la felicidad?

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Eso lo sabremos...en el próximo capítulo.

 

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